Con la mayor parte de mi música pretendo hacer una reflexión sobre los aspectos estéticos que afectan a la obra de Shakespeare, provenientes del “Corpus Hermeticum”, fuente del pensamiento neoplatónico renacentista. La magia, el animalismo, la ensoñación, la capacidad transformadora de la música y la aprehensión directa de la belleza sin intermediación, a través de un ejercicio magéutico, así como la obra dentro de la obra, conforman mi particular decálogo de principios, que darán sentido a mi microcosmos musical.

¿Cuáles son los elementos que más me han interesado de la obra de William Shakespeare? En primer lugar, la dualidad arte y naturaleza, magia y realidad o, lo apolíneo frente a lo dionisíaco. Todos estos elementos de contraste me han servido de inspiración para desarrollar mi obra y todo ello desde una perspectiva de tercera persona, es decir, dándole un componente de teatralidad, tal como hace Mozart en sus óperas y muy en particular en La Flauta Mágica con la que se han establecido muchos nexos de unión.

 

Mi reflexión atiende al sentido que la música puede llegar a tener como elemento de transformación o vehículo de cambio en la naturaleza y el hombre. Éste elemento “místico- religioso” de la música, en éste caso, adquiere un carácter menos severo al colocarlo dentro de un escenario. 

Ésta capacidad mística transformadora de la música, que tiene un adjetivo propio en la terminología musical: “lussingando”, provoca un cambio de lo que originalmente es algo gnoseológico, es decir, fruto del pensamiento humano, en algo ontológico, que existe en sí mismo. 

Esta idea de cambio, que mejora la realidad a través del arte, está impregnada de un claro planteamiento neoplatónico, de acercamiento al bien absoluto a través de la belleza, tal como recoge el “Corpus Hermeticum” en sus axiomas, y esta transformación al mismo tiempo, genera un efecto magéutico en el oyente, el cual, podría sentir la nostalgia de la idea primigenia de belleza en su interior y al mismo tiempo, empatizar con las ideas estéticas que se le proyectan a través de un ejercicio de catarsis.

 

Así, pretendo que mi música provoque un sentimiento de catarsis también en el público. 

 

Inspiración

Portada de la obra "Ariel, el espíritu del Aire", basada en "La Tempestad" de W. Shakespeare.

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